¿Cámara o radio?

Una de las líneas (y seguimos abriendo la colección) a las que me he dedicado últimamente, es una de esa rarezas que han existido en el mundo de las cámaras. Cámaras que se escuchan y no me refiero al sonido que hacen al disparar o a otras parlantes que existen, sino a cámaras que integran una radio o bien radios que integran una cámara. Ya sabes la perspectiva depende del punto desde el que mires el objeto.

Desde hace tiempo, puedo presumir de tener una de las primeras Rameras (KTC-62) que llegaron a España (vía Francia), y entiéndase que Ramera es la simplificación en inglés de Radio-Camera. Desatino de nombre en nuestro idioma elegido por Kowa, su fabricante, pero muy clarificador en inglés de sus funciones. Este modelo fue producido desde 1959 en varios colores (azul, negro, rojo y blanco ) y tengo que confesar, que desde hace poco soy propietario de posiblemente las dos Rameras que han aparecido en España, al incorporar el modelo de color blanco que, en este caso, no funciona :-( coma la primera que llegó a mis manos. Es de suponer que su origen sea Francia nuevamente, pues no veo ningún aventurero capaz de comercializar en la España de los 60s un artículo con tan "curioso" nombre.

Siempre había creído que la "Kowa" era una cámara o radio, como queramos clasificarla, única en su rara especie, compañera de otros como cámaras-mechero o cámaras-espía que se camuflaban en diferentes objetos. Sin embargo, en estos últimos meses he visto que no era tan rara en su especie pues a lo largo de las últimas décadas han existido varios fabricantes de este "engendro" (con cariño).

La primera que ha extendido esta rama de mi colección es una (¿cómo lo digo?) radio-cámara inglesa de un notable tamaño: Transistonic de General Electric Co (G.E.C.) , producida a mediados de los 60 (1964 sólo?). Difícil su comparación con la portabilidad de la Ramera, que le hace incluso venir con su asa para llevarla estilo bolso. un ladrillo que diríamos coloquialmente. fue una sorpresa su tamaña, acostumbrado a otros más manejables y portables.

Si bien, en la Kowa Ramera el diseño ha integrado la cámara de una forma bastante elegante, en este caso es notable las dos secciones del aparato, pareciendo que la cámara se ha incrustado en un hueco dejado a tal efecto en el equipo, sin mayor fusión. Como curiosidad y clara muestra de su tamaño es el espacio de almacenamiento para los bulbos del flash junto a la cámara.

El otro equipo que casualmente me encontré pues desconocía de su existencia, es una pequeña radio-cámara de formato, donde radio y cámara aparecen perfectamente fusionados. El fabricante es Panasonic con su modelo National C-R1, que posteriormente evolucionaría a C-R2 y CR-3 (C = Camera & R= Radio? :-) ). Mis noticias es que fue adquirido en España, en Madrid posiblemente, lo que me ha sorprendido pues nunca me había encontrado uno similar. Con una radio en perfecto funcionamiento y que tengo que reconocer que me ha recordado el tiempo sin escuchar ninguna emisora de radio al no circular en coche motivado por el confinamiento del Coronavirus-19. ¡Qué nostalgia esas noches con García o de la Morena! Para no generar discusiones, incluyo los dos, ya se sabe eso de quién es tu favorito, ¿mamá o papá?


Y no quería finalizar, sin hablar posiblemente del último modelo fabricado ya tocando  este siglo en el que nos encontramos y aún no en mi colección que es la Polaroid i-Zone. Una cámara de baja coste y más bien de tipo juguete con un soporte particular para las fotografía. En breve se incorporará a la colección infantil.

Aún quedan algunos (pocos) modelos que añadir de radio-cámaras como la Tom Thumb o la similar Universal Radio que fueron fabricados a finales de los 40s o una Balda 144-X que incorporó radio en los años setenta. Esta última, cámara similar a las kodak sencillas de la época donde la X se refiere al flash y de la cual no he encontrado ningún ejemplar ni foto.

Sinceramente me cuesta ver la utilidad de este engendro, nuevamente con cariño, pero bueno supongo que alguno pensó lo mismo cuando se integró una cámara de fotos en un teléfono, ¿para qué?.

Camaricidio

Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) Camaricidio, 
“es el delito que consiste en matar a una cámara, en especial aquellas consideradas antigüedades y de especial valor histórico”.
Esta definición no existe realmente, pero este término creo que deberíamos crearlo para proteger estos aparatos que tanto peso tienen en nuestra historia, en la memoria de nuestras familias.

Dice el dicho que para gusto no hay colores y quizás mi color favorito, en este caso, no esté muy alienado con los autores de estas “obras”. Me estoy refiriendo a los artesanos que taladran y mutilan partes de cámaras antiguas para convertirlas en lámparas.

Las páginas de compra/venta llevan unos años mostrando estas lámparas artesanas que destruyen en alguna ocasión auténticas joyas coleccionables. Y es que parece que cualquier cámara es susceptible de ser atravesadas de lado a lado. Para muestra esta preciosa cámara detective, posiblemente una Stirn, convertida en lámpara de mesa y a la que le hubiese guardado un lugar especial en mi colección.



Pero como decía, no es la primera ni será la última y aquí os dejo más ejemplos de cámara-lámparas  construidas a partir de Instamatics, Polaroids, Kodak de cajón con una bombilla en su interior, etc:



Y por cierto ya en otro terreno, la duda que me plantean es la seguridad de estos artilugios, construidos sobre la base de un aparato que estaba pensado para dar luz al pasado con sus fotografías y no al presente con su luz.


Aunque como decía antes, para gusto no hay colores, a mi este “color” o reinterpretación de las cámaras no me gusta Y os dejo una última, supongo que tomando la base de su nombre, la Werlisa Club COLOR, donde su autor aumenta el abanico de colores con el que fue vendida a lo largo de su exitosa historia comercial. Menudo susto me he llevado al verlas, creía que había nuevas werlisas ...


Cerrar quizás con una excepción: Cámaras de colores.  Su reinterpretación estética de alguna cámara la consigue transformar con bastante acierto, dándole una nueva vida sin llegar a mutilar su valor original. 

Referencia

Fotos extraídas de páginas de compraventa españolas en abril/2020

La cámara Perfecta

Perfecta, dícese de [1]:

1. adj. Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.
2. adj. Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto.

¿La cámara perfecta? Si alguien la conoce que me avise pues calculo que se pueden haber producido alrededor de 100000 cámaras (*) y modelos hasta la fecha, y ese ejemplar PERFECTO aún no ha aparecido. La tecnología avanza constantemente y la que pueda ser denominada perfecta un día, deja de serlo muy rápido. Bien es verdad que a lo largo de los años se han producido cámaras de unas cualidades extraordinarias como Leicas, Contax, Hasselblad, etc. pero de ahí a hablar de la cámara perfecta ...


Buena muestra de esta búsqueda por el santo grial o cámara perfecta es la Guía Mckewon que en su última edición iba por las 40000 y creo no cubre una parte importante aún.  La ausencia de cámaras españolas es un ejemplo a nivel cualitativo, no cuantitativo,  de que aún existen muchas más pendientes en esta guía o mejor dicho, biblia de esta afición. 

Sin embargo son muchos los fabricantes que han incorporado con relativa modestia este calificativo en el nombre de sus cámaras. Si buscamos su traducción al inglés "perfect"o al alemán "perfekt" podremos encontrar decenas de cámaras que han utilizado este calificativo en sus nombres.
Empezó pronto a verse en alguna de las primeras a finales del siglo XIX con marcas como Fauvel, Marion, Newton & Co (Perfect 1885), Photo-Hall. Entre todas ellas, destacar la más inmodesta, la francesa Photo-Hall con más de diez modelos con ese calificativo/nombre comercializados a finales del XIX principios del XX. 


Y quizás curioso señalar el aparato de clásico fuelle y madera producida por Thormton Pickard, Imperial Perfecta (1909), modelo que aún podemos encontrar frecuentemente a la venta y en la cual se usaba el término en español. ¿A qué se podría deber? 

Pasando al término alemán, país que para todos los coleccionistas es referencia, especialmente con marcas como Zeiss o Leica, tampoco ha faltado este calificativo en varios modelos. Zeiss Ikon ha tenido su Perfekt (1927-1931), también Welta con Perfekta (1934-1939) e incluso en este caso de forma superlativa, Superperfekta (1935). Algunas de estos aparatos "perfectos",especialmente  las de la marca de nombre innombrable Rheinmetall VEB, Perfekta I (1954) y Perfekta II (1954) han llegado a tener producciones importantes, al ser cámaras de un precio razonable, con materiales y funcionamiento sencillo. Algún ejemplar se esconde por mi colección y se puede leer información más detallada en la página camarassinfronteras [2].

Aparecen referencias a una cámara Birnbaum Rumburk: Perfecta (o Perfekta?) de origen checho, aparentemente mismo modelo que la anterior comentada Rheinmetall Perfekta I. Sin embargo no he podido confirmarlo y más me inclino a un error de la fuente. También, se han producido cámaras con una raíz similar al término perfect como es el caso de Perfex  fabricada por la compañía americana Camera Corp. USA.

Llegado este punto, la realidad es que yo venía a hablar de mi libro o más bien de mi colección. Y como no podía ser de otra manera, también en el mercado español ha encontrado su lugar una sencilla cámara pero poco modesta para denominarse PERFECTA, sin más. Y cómo una imagen vale más que mil palabras y en eso se fundamenta el origen de todo esto, aquí tenemos esta pequeña joya:


Como se ve en la anterior foto, es una cámara muy sencilla de tipo cajón fabricada en madera y con un visor que sobresale de su cuerpo pero muy sencillo y basado en dos elementos abatibles metálicos.



En la obra de Gerardo Acereda [3], se menciona que "se diseñó y se fabricó por encargo del fabricante valenciano Mariano Roig-Gior en 1942" por parte Julio Matutano con  óptica S.A.C.O (Sociedad Anónima de Cristales Ópticos de Barcelona, filial del grupo Indo), para película 127 en formato 4 x 6,5 [4].

Sus dimensiones son muy reducidas, de apenas 8,5 (sin contar su gran visor de alambre) x 6,5 cm que comparados con una cámara de tipo detective, como es la de la imagen marca Cosmos, le hacen parecer como un niño al lado de un jugador de baloncesto, incluso estirando su "cuello" (visor), no llega a su altura.


Su precio original no llegaba a medio euro, 48 pesetas al menos por el documento de la siguiente imagen. Este valor, lógicamente traducido a la actualidad sería más alto. Por cierto, este precio podría ser de reventa del aparato por el establecimiento origen del documento, lo cual puede generar alguna duda sobre el real de venta.  Se entregaba en una caja de llamativos colores verde y amarillo que hoy bien le harían parece un producto made in Brasil ...

Otra curiosidad, lo recoge su manualillo donde precisamente la perfección ortográfica brilla por su ausencia. Tanto en el anuncio anterior como su manual contienen un error ortográfico claro y rotundo:

Pequeña, sencilla como se puede ver en su mini manual de uso [5] tenía aún mucho recorrido para ser la cámara perfecta. A pesar de su nombre, seguiremos buscando la cámara Perfecta española.



(*) No tengo referencia sobre esta cifra, es una aproximación a partir del volumen de información que proviene de fuentes como la Guía Mckeown, etc. Si contamos variantes de colores, cambios estéticos, etc, sobre cámaras, esta estimación se vería ampliamente sobrepasada.

Referencias
[1] Diccionario de la RAE
[2] Foto proveniente de la página de https://camarastensyantonio.weebly.com
[3] Cien Años de Cámaras españolas. Gerardo Acereda
[4] CAPTA en Wikipedia
[5] Manual de la cámara Perfecta que acompañaba a esta cámara

IRIS una nueva variante

Siempre es un placer encontrar una nueva variante no identificada hasta la fecha y creo que éste es otro caso de un cámara española, pocas veces, o diría nunca, vista.

Se trata de una variante de la Iris, cámara de cajón fabricada a mediados de los años 40. Parece que apenas llegaron a unos cientos los aparatos fabricados y vendidos en droguerías al precio de 50 ptas [1]. Adicionalmente, al ser una cámara barata y manufacturada con materiales de baja calidad es difícil encontrar ejemplares en buen estado.

Se caracterizaba por su frontal donde destacaba en decoración y letras brillantes con su nombre "Iris", en una caligrafía muy especial, que parecería hecha a mano.


Este modelo parece que era el frecuente pues en los últimos años se han visto varios ejemplares, no muchos. También Fernando posee un ejemplar con este diseño [2]. Diferente al conocido hasta la fecha [1] donde aparecía la palabra "patentado" que en este ejemplar no existe.

Sin embargo el ejemplar que vive en mi colección "irradia" más belleza, si cabe. Con los mismo textos, posee un frontal más complejo y repleto de brillante pintura. Tampoco es el identificado en la obra de Acereda, dado que no aparece la palabra "patentado" nuevamente. 

¿Es bonita, verdad?


Referencias
[1] 1890-1990 Cien Años de cámaras españolas de Gerardo Acereda Valdés
[2] Blog Las cámaras de Fernando

Mi Leica IIIG y la inmigración

No es la primera de las cámaras de la colección que proviene de inmigrantes españoles a otros países.
España ha sido tradicionalmente un país origen de inmigración con distintos destinos en función del periodo y contexto histórico.

Si primero fue la próspera Latinoamérica en años posteriores a la Guerra Civil, los 50-60 marcaron un cambio de movimiento migratorio hacia los países europeos, lugar de fabricación y crecimiento del mercado de aparatos de fotografía.

Dada las carestías en la España de la época con incluso muchas limitaciones a la importación, las cámaras fueron otro "inmigrante" más, saltando de países con fuerte inmigración como Francia o Alemania en las décadas de los 60-70. Y es Alemania el país origen de esta historia.

Es el caso de la Leica IIIG que poseo, una auténtica joya. Su propietario, fue un español, valenciano,  emigrado a Alemania y que la compró a un compañero para ayudarle a finales de los 60. Por su número de serie 904861 indica que fue fabricada en el año 1957.



Con el desafortunado fallecimiento del propietario en tierras germanas, la cámara llegó a su familia en España en una cajita junto con otros recuerdos. Y cual arpa, quedó durante años olvidada en un cajón de un caserío envuelta en una sábana, caserío que permaneció abandonado muchos años. Al venderse el caserío fue rescatada cincuenta años más tarde sin que hubiese visto la luz en esos años. 

Este modelo, IIIG, tiene la particularidad de que fue el último y mejor de este tipo producido por Leica después de años de producción con modelos tan importantes para la historia de la fotografía.



Las Werlisas de Oro


Desafortunadamente no son de oro, aunque parecería y es que se ha visto alguna de ellas en venta a precios de oro.


No, no la imagen no está manipulada, es auténtica, precio original publicado a marzo de 2020 (desconozco el precio de venta final).

Como ya se imagina, me refiero a una pequeña tirada -no tengo cifras- de cámaras Werlisa con el frontal del objetivo en color dorado.

Hasta la fecha he podido ver sólo algunos ejemplares de la Werlisa Color, como el mostrado arriba y una Werlisa Star, textualmente en mis manos, en la siguiente foto


Para los aficionados a las cámaras españolas, este modelo no aparece dentro de las múltiples variantes que se recogen en la obra de referencia "100 años de cámaras españolas" de Gerardo Acereda. Y como indicaba en mi otra entrada, es siempre un “subidón” para el coleccionista encontrar este tipo de ejemplares o variante rara.

Seguiremos buscando.

Colección Ikea

No me refiero a ninguna colección propiedad de Ikea, ni a su tan buscada cámara. A veces es tan importante el contenido, nuestras cámaras, cómo el continente que las recoge, es decir, repisas, estanterías, vitrinas, urnas de cristal, etc. Ya hace tiempo, una de las grandes referencias del coleccionismo en español Daniel, Danimann de camarassinfronteras, mencionaba este tema en esta entrada donde describía cómo expone su colección y respondiendo a la pregunta ¿dónde meto yo todas estas cámaras?.



En mi caso la colección se encuentra distribuida por varios rincones de la casa como el de la foto de arriba, y siempre que puedo tratando de evitar algunos de los enemigos de todo coleccionista: la humedad y el polvo. Personalmente, prefiero estanterías o vitrinas cerradas para evitar la acumulación de polvo. Y como suele ser habitual en estos días, Ikea tiene una solución para todo, bueno para casi todo. En mi caso, desde hace años me decidí por la serie Billy de Ikea y con un complemento no muy usado como son las puertas de cristal/aluminio. Por un precio bastante razonable y con diferentes anchos y colores, se puede tener un expositor bastante fiable para nuestras cámaras. Así por ejemplo, en mi caso he unido dos módulos de diferente ancho dónde muestro gran parte de la colección. Otro de los puntos positivos que tiene este modelo, es poder disponer de estanterías de cristal que permiten una mejor iluminación sobre todo cuando ajustamos las estanterías a alturas próximas. 

Anteriormente, he utilizado este tipo de estantería con puerta de madera pero el ancho del marco limita la visibilidad de los objetos expuestos, la opción de aluminio, más estrecha, lo soluciona. Seguro que aquí es dónde empieza la parte estética pero evitaré entrar en aspectos de diseño, gustos, colores, etc. sobre todo voy a hablar de soluciones útiles y a un precio razonable. No las he contado pero podéis ver el volumen de cámaras sin apilarse mucho que se pueden incluir.


Dejando aparte este tipo de expositor, en mi colección hay otras estanterías de pared orientadas al coleccionismo para las cámaras de menor tamaño (mini y subminiaturas). Son estanterías de reducido fondo, fijas a la pared pero que no ocupan más que un cuadro. Ello permite ubicarlas en cualquier estancia y hueco.


Tiene el fondo justo para un cámara tipo Werlisa Club Color, pero no esperes que entre una cámara de más fondo como por ejemplo de fuelle.


Pero, si quieres otro diseño e incluso espacios abiertos Ikea tiene numerosos modelos que permiten configurar el espacio dedicado a la colección de mil formas. Para ayudar y centrar la búsqueda que puede llevar mucho tiempo, aquí indico alguna de las que he mirado o usado para la colección alguna vez y consejos o limitaciones de ellas:
  • klingsbo, con base cuadrada, vitrina totalmente de vidrio y por tanto visible desde cualquier ángulo (por 99 €)
  • Detolf, vitrina similar a la anterior con un diseño más sobrio y de precio más reducido 59 € . Como la anterior vitrina, el problema que suelen presentar es el espacio normalmente excesivo entre baldas, que hacen el uso del espacio de exposición no se optimice, salvo que expongas un Daguerrotipo.
  • Besta, estantería con puerta de cristal parecida a la Billy pero con un fondo muy reducido de 22 cm (por 188 €), puede ayudar en espacios especiales o por ejemplo de paso. Tiene un menor ancho que las Billy 
  • Kallax todo un clásico del Ikea en estanterías. Personalmente no me gusta mucho pues no permite una clara visión de los objetos expuestos por su configuración cuadrada. Si la utilizas, un accesorio muy útil es la puerta de cristal que evitará que el polvo se acumule es la opción que he adoptado para la cámaras infantiles.
  • Brusali, si el diseño de la Billy no te gusta puedes optar por esta librería abierta a un precio reducido (por 69 €). Prepárate a limpiar semanalmente estas joyas ...

Todos estas referencia de Ikea suelen venir en diferentes colores siendo los vínculos anteriores a la página de Ikea sólo una muestra de los disponibles. En algún caso pueden tener también diferentes medidas.

Para los que busquen otro tipo de espacios, es recomendable alguna de las baldas o estantes para cuadros que tiene Ikea que cuyo uso es muy versátil, por ejemplo son utilizados para almacenar libros de niños, etc. Son de gran utilizad, ocupan poco espacio y se pueden poner en cualquier pared, lo que permite configurar espacios en las paredes para la colección. Al igual que las estantería de coleccionismo de pared, su fondo es muy reducido, unos 10 cm, lo cual limita el tipo de cámaras que pueden ser expuestas.

En caso de estantes abiertos y para esas joyas que brillan en la colección, una buena opción es el uso de vitrinas de metalocrilato o similar. Pueden encontrarse en muchas páginas y dimensiones, por ejemplo Amazon o especializadas. Como referencia en la página anterior un vitrina pequeña de 10x10x10 son unos 11 €.

No quería olvidar el uso de estantes interiores, escaleras expositoras o elevadores, que permiten añadir diferentes niveles y optimizar el uso del espacio mostrando varias cámaras a diferente nivel. Caseros hechos a mano, las mismas cajas de las cámaras o bien de escaleras de metalocrilato siempre nos ayudarán a poner un mayor orden y aprovechar el escaso espacio.

Esto es mi ejemplo, basado en algo que está cercano y al alcance de todos como es Ikea. Si todo esto no es válido o Ikea no es nuestro favorito, siempre nos queda recurrir a otros catálogos, estanterías a medida o si somos manitas a construirlas nosotros. 

Aunque lo parezca, esta entrada no ha sido patrocinado por Ikea.

¿Dos Capta Baby?


¿Para qué tienes tantas cámaras iguales? 

Supongo, que a más de uno nos habrán lanzado esta pregunta ante la presencia de varias cámaras en nuestras colecciones muy similares como, por ejemplo,  puede ser el caso en modelos españoles de las Werlisas.

Por ejemplo, cuando empiezas a coleccionar piezas españolas parece que son pocas hasta que empiezas a leer la excelente obra de Gerardo Acereda y absoluta referencia en este particular campo. La impresión cambia y es que parecería que son infinitas, especialmente en las secciones dedicadas a Capta y Certex y en particular la familia Werlisa de esta última.

Sin embargo, esto no se acaba en un listado cerrado, como si de un álbum de cromos de niñ@s se tratase. Quizás sorprenda al no aficionado pero una vez que te ha picado este gusanillo del coleccionismo esto va más allá: encontrar nuevas cámaras no catalogadas o nuevas variantes desconocidas es todo un reto.

Y aquí un ejemplo de una cámara con mucho encanto: Capta Baby. Esta cámara de pequeño tamaño y destinado a un público juvenil de la época fue fabricada, al menos, con las dos versiones que se pueden ver en la foto de abajo. ¿Es la misma cámara? Como en el juego de las diferencias, ¿puedes encontrar las diferencias entre ambas? 







Otro ejemplo de estas variantes en su publicidad, en la foto de abajo, aparece el modelo con el objetivo biselado -a la izquierda-, mientras que en el mencionado libro de Gerardo Acereda se hace referencia al objetivo con corte en escuadra -a la derecha- que proviene de un modelo anterior como la Capta I. 

¿Cuál sería original? ¿Fue motivado por una eficiencia en los costes de producción?

No es un Minion, es una MIGNON


¿Será verdad que esta cámara puede costar más de 1000 libras? 

Si uno de estos pequeños "diablillos" amarillos, llamado minions,  se entera de este precio, no dura ni un minuto en la colección.

La realidad, es que supongo que se trate de una variante al modelo subastado por Christies en 1992 y no recogido en la Guía Mckeown. Mi ejemplar a pesar de ser similar al de la foto de libro, no posee las partes niqueladas mencionadas en esta obra. En el interior se confirma su procedencia  y origen de fabricación con la inscripción de "Made in  Checoslovaquia".



De todas las maneras, sea o no sea la de las 1000 libras, otra joyita que se une a la colección de subminiaturas que sigue sorprendiendo a todo el que la ve, repitiendo siempre la misma pregunta:
¿Sacaba fotos esta cámara tan pequeña?

Huesca Connection

Título cinematográfico para una entrada y es que tiene mucho de ello, al menos, el 50% de la historia. 

No sé si por una casualidad provocada por el destino o causalidad, es decir, causas demostrables que desconozco, pero dos de los mejores coleccionistas de cámaras del país provienen de Huesca: Carlos Saura y José Luis Mur.


Hablo de casualidades pues los dos han cruzado sus vidas en Madrid y por diferentes caminos han llegado a esta afición común.

Hablo de causalidades pues no sé si hay algo en Huesca que motive estas aficiones. ¿Quizás los oscenses llevan un gen ligado al coleccionismo de cámaras? ¿O el extraordinario paisaje que les rodea les hace nacer con una cámara bajo el brazo?

El mundo del coleccionismo se cruzó en su vida por diferentes caminos. De José Luis Mur poco podemos decir a los aficionados al coleccionismo que no se conozca o esté publicado. Propietario de Fotocasión, la mayor tienda de Europa de fotografía y ubicada en  pleno rastro de Madrid, no sólo es una referencia nacional del coleccionismo sino posiblemente una de las más importantes mundiales. Su casa como se puede ver en este video de RTVE  es un auténtico museo en el que encuentran cabida miles y miles de cámaras. La descripción más cercana que se me ocurre es “el paraíso del coleccionista”, con un nivel y calidad creo que ni alcanzado por muchos museos públicos y privados del mundo (ver mi mapa de museos).
Creo que a los coleccionistas sólo nos queda pendiente ver cuáles serán sus próximos pasos tal como anunciaba en una entrevista al Diario el Alto de Aragón a final de 2019, donde menciona interesantes proyectos relacionados con su colección.

Tengo que confesar que mi sorpresa reciente ha sido Carlos Saura, su amor por la fotografía tal como narra este artículo de El País . Comenzó muy joven como fotógrafo y esa pasión no la ha abandonado aunque su fama llegaría desde otro tipo de objetivo y cámara. Carlos Saura atesora en su casa en la sierra madrileña cerca de mil cámaras. 

Buena muestra de su afición, su libro Ausencias, publicado en 2017 por la editorial Laborinto, narra la historia de un aficionado  en clave de novela. El libro contiene 27 ilustraciones de cámaras que aparecen en la obra realizadas por el polifacético autor, por ejemplo, esta pequeña Minox.



Nuestras cámaras en el cine


La cámara no ha estado siempre tras la gran pantalla a lo largo de la Historia del Cine, han sido muchas las películas que han contado con una máquina fotográfica como actor invitado. En particular aquellas en las que la fotografía o fotógrafo ha sido su protagonista como nos cuenta Xataka.

Quizás la última más relevante es la que cuenta la historia de El Fotógrafo de Mautahusen, Francesc Boix, y en la que forman parte del elenco ejemplares como Leica y Speed Graphic.

Son otras muchas las películas en las que, como actores principales o secundarios, aparecen algunas de las cámaras que están presentes en nuestras colecciones. La página Cámara Colección recoge muchas de ellas.

Quizás la más sonada por su aparición en la exitosa película Harry Potter es la Argus C3 o también conocida como el ladrillo("the brick") por su peso y estética rectangular.

Os recomiendo visitar estas páginas (en inglés) para descubrir más


Pero quería centrarme en mi colección y en particular en dos de las principales líneas: cámaras subminiaturas y cámaras de de fabricación española.
Respecto a las subminiatura o a veces llamada espía, es en este segundo campo donde podemos encontrar ejemplos de su participación activa en el cine.
El más sonado es la saga de James Bond, el Agente 007. Como buen agente secreto, las cámaras miniatura han estado presente en su equipaje y aquí tenemos una de las joyas miniaturizadas por excelencia: Minox.

Otro de los modelos presentes ha acompañado a Mike Myers en Austin Powers: una cámara tipo Hit de Tougodo. En la imagen no se reconoce la marca concreta de la cámara y ya sabemos que de este tipo hay decenas como se puede ver en submin.com, página por excelencia de este tipo de cámaras.

Y cerramos con un clásico, Vacaciones en Roma donde aparece otro de los ejemplares de la colección: el mechero cámara Echo 8, fabricado por Suzuki. Esta aparición estelar hizo que el fabricante no fuese capaz de cubrir las ventas tras su estelar aparición en la famosa película tal como nos lo cuentan aquí.
 

Después de mucho buscar en la web y libros temáticos, no he sido capaz de encontrar ningún caso de aparición como actor secundario de cámaras españolas en el cine. Reconozco que no frecuento mucho el cine español que potencialmente debiera ser el punto de referencia en esta búsqueda.

¿Conoces alguna película dónde aparezca alguna cámara española como Werlisa, Capta, etc.?

Un pedacito de la historia de Certex

La historia de Certex es la historia de las cámaras en España de final del siglo pasado. El impacto de esta compañía en la fotografía y sobre todo lo que ello significa para las familias que era su público principal, creo que no ha sido siempre reconocido tal cómo se merece. Son decenas los modelos que esta empresa diseñó, especialmente en su segunda y tercera etapa, y produjo. No sólo para el mercado español sino para otros, lo cual refleja su buen hacer en un entorno competitivo complejo como fueron los años 80 con la irrupción de los fabricantes asiáticos.

Recomiendo la serie de artículos que 120lomo ha escrito sobre las cámaras Certex, dónde destacaría la fantástica clasificación que presentan con la ayuda y consejos de Miquel Godayol, antiguo técnico de Certex y coleccionistas de sus cámara.
Fue una agradable sorpresa encontrar la referencia a una exposición del año 2018, en Vic, ciudad donde se localizaba la fábrica de Certex, que por cierto tuvo un trágico final con su incendio en 1992.

Esta exposición recogió casi noventa de las “obras” que a lo largo de su historia Certex puso en manos de aficionados: Daci-Royal, Digna, las más que famosas Werlisas como las Club Color, Mat, Hit, etc., hasta la última dedicada a Indiana Jones y que supuso el fin de su ciclo.

Pero quizás lo más notable de la exposición se refiere a quién la organiza y cede sus cámaras: Pau Rosique, hijo del Director de Certex y Jordi Godayol, también hijo del anteriormente mencionado Miquel Godayol.

No puedo sino lamentar no haber podido pasarme por esta exposición y sobre todo poder conocer a estas personas tan cercanas a la historia, y que nos ayudan a no perderla.
Como consuelo, y bastante bueno, queda esta entrevista, en la televisión local, Pau Rosique resumen muy bien y desde una postura muy personal y cercana a la realidad la historia de Certex.


Seguro que esta no es la última entrada que escribo sobre Certex. Seguiremos investigando …

Museín asturianu en Cine Felgueroso


Todo un lujo encontrar en Asturias, y en concreto en Sama de Langreo, un espacio tan bien cuidado destinado a mostrar un pequeño trozo de la historia de la fotografía y del cine. Pocos, incluidos coleccionistas, lo conocerán y la verdad reconozco que pese a conocer la zona fue una casualidad llegar a descubrirlo.

El lugar elegido no podía ser mejor, el Cine Felgueroso, hoy en día centro cultural y último cine clásico del valle de la cuenca del Nalón: Recuperado para la ciudad hace unos años y en el que se ha destinado un pequeño pero bien diseñado espacio para mostrar el antes de la fotografía. Y digo antes, pues ya son muchos los que sólo han conocido la fotografía digital.

Esta exposición gratuita y permanente, recoge donaciones de coleccionistas de la zona. En total aproximadamente unas trescientas cámaras antiguas tanto de fotografía como de cine repartidas en dos salas. No es muy grande ni ocupa todo el cine, ya que afortunadamente aún sigue cubriendo las funcionas que le vieron nacer. No es una visita para cualquiera, quizás esté orientada a personas con conocimientos de la fotografía tradicional, coleccionistas o bien para un recorrido con un guía. 

Empieza con varias linternas mágicas y otros aparatos curiosos como zootropos y va cubriendo en diferentes expositores diferentes temáticas como cámaras de fuelle, de cajón, etc. En particular también nos podemos encontrar alguna cámara de colores, máquinas que han sido adaptadas en su aspecto, utilizando diferentes materiales, normalmente de colores bastante vivos. 


Destacan por su tamaño, las cámaras de estudio ubicadas en la primera planta y pertenecientes a antiguos fotógrafos, como una Mampel o una Anaca. Desafortunadamente, la primera de ellas abandonará la exposición en breve al ser puesta a la venta a comienzos del año 2020. 

Fotografía de la Primera planta.

No existen joyas de gran valor tipo Leicas o similar pero presenta un recorrido bastante completo por la historia de las cámaras pudiendo encontrarnos formatos y diseños diversos.


Si se le puede poner un “pero”, por supuesto siempre constructivo agradecido a este esfuerzo, por más que me he esforzado buscando no he conseguido localizar ninguna de fabricación española con la excepción de las cámaras de estudio. Creo que nuestra industria bien se merecía un pequeño lugar en esta exposición. Una Capta o una Werlisa creo que debieran formar parte de este pequeño rincón asturiano que homenajea a la historia de un objeto que inmortaliza nuestra historia reciente y la de nuestras familias desde su invención a mitad del siglo XIX.


Aviso a visitantes: como, más que un museo se trata de un aula didáctica, no lo encontraremos abierto de forma permanente. Su horario está ligado a las actividades del cine y lo mejor es llamar al ayuntamiento antes de visitarlo. En períodos vacacionales su horario como centro cultural es muy limitado y es complicado visitarlo, pero dado que mantienen algunas proyecciones especiales, como cine para niños en Navidad, es factible acordar una visita en esos horarios. Agradezco al personal del ayuntamiento y a la persona que lo gestiona todas las facilidades que me ofrecieron para poder disfrutar un buen rato de este rincón.

El próximo en la lista de visitas será el Museo del Cine en Villarejo de Salvanés

PD: adaptando el refrán del herrero, "ya se sabe que en casa del fotógrafo, cámara de móvil " Disculpas por la calidad de las fotos.